Publicidad:
La Coctelera

Pensando en ¿mi?

Categoría: mitología

15 Marzo 2008

FLor de Loto

La flor de loto o Nelumbo es una planta acuática oriunda de Asia que se ha convertido en la planta más común en los estanques, sirve de elemento decorativo, gracias a su gran belleza, además también se encarga de oxigenar.

Existen dos únicas especies de ésta peculiar y hermosa planta acuática: el Nelumbo nucifera y el Nelumbo lutea. Se trata de una planta rizomatosa, que presenta hojas de diferentes tamaños, formas y cantidades en cada planta. Las hojas que surgen al nivel del agua son escasas y pequeñas, mientras que las que sobresalen al exterior son grandísimas, circulares y mucho más numerosas.

http://www.consumer.es/web/es/bricolaje/jardin/2004/05/04/99521.php

Según la mitología griega una hermosa diosa huyó al bosque asustada y fue a parar a un lugar llamado Loto donde se hundió, lugar llamado así por los supremos dioses destinado para los fracasados y perdedores en la vida. La joven diosa luchó durante siglos y logró salir en forma de una hermosa flor, de largos pétalos. Por ello, para los griegos significaba el triunfo después de haber luchado incansablemente en contra del fracaso.

La flor de Loto ha sido símbolo de multitud de civilizaciones a lo largo de la historia de la Humanidad. En la civilización egipcia tenía un gran significado, ya que de él emergían multitud de dioses como Ra, dios del Sol, al estar ligada la flor a la aparición y al ocaso del Sol, debido a que sólo está abierta por el día. De ella también emergió el dios Nefertum, considerado el dios de los perfumes, al proporcionar un perfume sumamente agradable a los egipcios.

--------------------------------------------

Más sobre historias de la flor de loto
http://www.cienciapopular.com/n/Ecologia/Flor_de_Loto/Flor_de_Loto.php

Tags: mitologia

servido por museo-de-sentimientos 9 comentarios compártelo

28 Octubre 2007

Orfeo y Eurídice

Orfeo, teólogo, poeta y célebre músico, era hijo de Eagro, rey de Tracia.

Desde su juventud se aplicó a estudiar la religión y recorrió Egipto
para consultar a los sacerdotes de este país y ser iniciado por ellos
en los misterios de Isis y Osiris. Después visitó Fenicia, el Asia Menor y Samotracia, y de vuelta a su país natal dio a conocer a sus compatriotas el origen del mundo y de los dioses, la interpretación de los sueños y la expiación de los crímenes, e instituyó las fiestas de Baco y de Ceres. Enseñó a los griegos sabios conocimientos de astronomía, cantó la guerra de los Titanes, el rapto de Perséfone a manos de Hades y los trabajos de Hércules, y fue considerado como el padre de la teología pagana.

La música le servía de solaz y descanso en sus ocupaciones. Antes en Grecia solamente se conocía la flauta; él inventó la lira, o más
correctamente, perfeccionó el instrumento ideado por el dios Apolo, añadiéndole dos cuerdas. Su voz, unida al sonido de este instrumento embelesaba a hombres y dioses y la naturaleza al completo se conmovía a sus acordes. Osos y leones se acercaban a lamer le los pies, los ríos retrocedían a su nacimiento para escucharle, las rocas se animaban y corrían a su encuentro.

Todas las ninfas admiraban su talento, seguían sus pasos y deseaban tenerle por esposo. Pero solamente Eurídice, cuya modestia igualaba a sus encantos, le pareció digna de su amor y la tomó por esposa siendo por ella correspondido. Pero su felicidad no fue duradera. Un día que Eurídice huía de la persecución de que era objeto por parte de Aristeo, hijo de Cirene, fue mordida en el talón por una serpiente y esta herida le causó la muerte.

Orfeo quedó inconsolable, y después de haber intentado sin éxito
ablandar a las divinidades celestiales, no dudó en descender a los
infiernos para implorarle al dios de los muertos que le devolviera a su querida compañera.

Sobre las riberas de la laguna Estigia clamó con acentos tan dulces y enternecedores que los habitantes del Ténaro no pudieron contener sus lágrimas ante tal desgracia y el mismo Hades se sintió conmovido. El dios llamó a Eurídice, que se encontraba entre las sombras llegadas recientemente; la ninfa se acercó y le fue concedido partir con Orfeo, pero bajo la condición de que él no volvería la cabeza para mirarla hasta que hubieran rebasado los límites del reino de los muertos.

Orfeo había alcanzado ya la salida cuando, incapaz de resistirse a
la impaciencia de contemplar a su mujer, se vuelve hacia ella. Pero
Eurídice se hallaba aún a unos pasos por detrás de él y en ese mismo instante le es arrebatada. Ella le tiende los brazos y Orfeo trata de abrazarla, pero solamente alcanza a estrechar una huidiza neblina y únicamente escucha un largo suspiro y un adiós eterno.

Destrozado por esta nueva desgracia, intentó en vano penetrar por segunda vez en la mansión de los muertos; pero Caronte, el inflexible barquero, se negó a transportarle y Orfeo estuvo siete días a orillas del Aqueronte sin probar alimento alguno, inundados sus ojos en lágrimas y consumiéndose de dolor. Finalmente, y después de haber censurado mil veces la barbarie del dios de los infiernos, se retiró al monte Rodope, en Tracia, sin otra compañía que los animales que amansaba con su canto.

Las mujeres que habitaban en aquella región salvaje intentaron en vano endulzar sus añoranzas y llevarle a un segundo matrimonio, pero él desoyó siempre sus ruegos y se mostró sordo a su amor. Irritadas por este rechazo, esperaron el día en que se celebraban
las fiestas de Baco para tener ocasión de vengarse. Entonces, armadas con tirsos, corrieron al monte Rodope y lo asaltaron por todos los flancos. Su griterío y el ruido de los tambores apagaron la voz de Orfeo, lo único que habría sido capaz de aplacar sus iras; después le atacaron furiosas, y a pesar de los esfuerzos que Orfeo hizo para calmarlas, ellas destrozaron sus cuerpo en pedazos.

http://www.textosmagicos.com/laberinto.html

Tags: mitologia

servido por museo-de-sentimientos 4 comentarios compártelo

7 Octubre 2007

La Caja de Pandora

Cierto día, El poderoso Zeus decidió castigar a los hombres porque se habían vuelto malvados y soberbios. Y llamando a su hijo Vulcano, le ordenó:
-Necesito que me fabriques rápidamente una mujer.
El herrero divino, que había llegado cojeando y distraído hasta el trono de su padre, se sobresaltó al oír aquello.
-¡Fabricar una mujer! -exclamó-. Pero, señor, eso es mucho más difícil que forjar la armadura de Marte o cincelar el escudo de Minerva.

Pero ante la insistencia de Zeus, el feo Vulcano, obediente, regresó a la fragua y empezó a fabricar la mujer que su padre le pedía con tanto interés.

Con sus brazos vigorosos, la modeló hábilmente hasta hacerla en todo semejante a las bellísimas diosas. Finalmente, le dio por alma una chispa de fuego divino que ardía en los inmensos hornos del Olimpo.

Rápidamente acudió Minerva para admirarla y le regaló un cinturón de perlas y un riquísimo vestido de púrpura y piedras preciosas; también la bella y dulce Venus esparció sobre la cabeza de la recién creada doncella las más exquisitas virtudes femeninas, mientras las Gracias, las Charites y las Horas de adornaban el pecho y los brazos con joyas refulgentes y guirnaldas de flores pefumadas.
Incluso Zeus quiso ofrecer su regalo a la bellísima mortal, antes de enviarla entre los hombres.
-Te doy el nombre de Pandora, ¡oh, graciosa doncella! -dijo Zeus-. Tu nombre significa la mujer “de todos los dones”. A los que acabas de recibir añado éste mío. Se trata de éste cofrecillo que llevarás contigo cuando bajes a la Tierra. Contiene todos los males que pueden hacer llorar, sufrir, destrozar a los hombres. Guárdate, pués, de abrirlo por nada del mundo. Si lo hicieras, los males se esparcirían por la Tierra, mientras que aquí permanecerán encerrados, eternamente presos, sin que puedan perjudicar a nadie.
La mujer recién creada, acogió con gratitud el don de Zeus y sobre un magnífico carro descendió a la Tierra, donde el Destino le había señalado como esposa del rey Epimeteo, hermano de Prometeo.

La curiosidad de Pandora, poco a poco, empezó a inquietar su pensamiento. ¿Qué contenía el precioso cofrecillo regalado por Zeus? ¿Todos los males? ¿Y si abriese apenas un poquito la tapa y mirase con precaución por la rendija para ver cómo eran?
Pandora levantó la tapa, e inclinó el rostro hacia la breve abertura, pero tuvo que apartarse rápidamente, presa del mayor espanto. Un humo denso, negro, acre, salía en enormes espirales del cofre, mientras mil horribles fantasmas se dibujaban en aquellas tinieblas que invadían el Mundo y oscurecían el Sol.
Eran todas las enfermedades, todos los dolores, todas las fealdades y todos los vicios. Y todos ellos, rápidos, incontenibles y violentos, salían del cofre irrumpiendo en las tranquilas moradas de los hombres.
En vano, Pandora trataba afanosamente de cerrar el cofre, de cortar el paso a los males, de remediar el desastre. El Destino inexorable se cumplía y desde entonces la vida de los hombres fue desolada por todas las desventuras desencadenadas por Zeus.


Cuando todo el humo denso se esfumó en el aire y el cofre parecía vacío, Pandora miró al interior, y vió todavía un gracioso pajarillo de alas tornasoladas. Era la Esperanza.
Se apresuró a cerrar el cofre impidiendo así que la Esperanza se escapara al igual que todo lo que había contenido en su interior.

De ésta manera se conserva guardada en el rincón más profundo de nuestros corazones la Esperanza de los hombres.

http://es.geocities.com/salonextra/cuentos/pandora.html

Tags: mitologia

servido por museo-de-sentimientos 8 comentarios compártelo

29 Septiembre 2007

Narciso

"El narciso o narcissus es una flor bulbosa de la familia de las amarilidáceas, cuya floración se produce habitualmente en primavera. Con origen en la zona mediterránea y Asia, es una de las plantas ornamentales más cultivadas tanto en jardines como en macetas para interiores. Con una altura cercana al medio metro, disponemos de múltiples variedades en diferentes colores".




Mitología:

Narciso era un joven conocido por su gran belleza.

Tanto doncellas como muchachos se enamoraban de Narciso a causa de su
hermosura, mas él rechazaba sus insinuaciones. Entre las jóvenes
heridas por su amor estaba la ninfa Eco, quien había disgustado a Hera y por ello ésta le había condenado a repetir las últimas palabras de
aquello que se le dijera.

Eco fue, por tanto, incapaz de hablarle a
Narciso de su amor, pero un día, cuando él estaba caminando por el
bosque, acabó apartándose de sus compañeros. Cuando él preguntó “¿Hay
alguien aquí?”, Eco contenta respondió: “Aquí, aquí”. Incapaz de verla
oculta entre los árboles, Narciso le gritó: “¡Ven!”. Después de
responder: “Ven, ven”, Eco salió de entre los árboles con los brazos
abiertos. Narciso cruelmente se negó a aceptar su amor, por lo que la
ninfa, desolada, se ocultó en una cueva y allí se consumió hasta que
solo quedó su voz.

Para castigar a Narciso, Némesis,
la diosa de la venganza, hizo que se enamorara de su propia imagen
reflejada en una fuente. En una contemplación absorta, incapaz de
apartarse de su imagen, acabó arrojándose a las aguas. En el sitio
donde su cuerpo había caído, creció una hermosa flor, que hizo honor al nombre y la memoria de Narciso.

Tags: mitologia

servido por museo-de-sentimientos 9 comentarios compártelo


Sobre mí

nada sobre mí, todo sobre ellos
free music

Fotos

museo-de-sentimientos todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?