En la clase de literatura la profesora me preguntó, que cosa quisiera poder hacer, y le contesté -Volar- no entiendí la razón de la pregunta, y creó que debí pensar un poco más antes de contestar.
-¿Volar?- dijo la profesora.
- Sí- contesté, pero notándose en mi voz un ligero tono de duda. La profresora pidió que me explicase a que me refería con volar.
-Volar- repetí la palabra de nuevo- me refiero- y finalmente dije- a pensar libremente a tratar de cambiar las cosas, a soñar.
-Entiendo, su respuesta es metafórica- dijo la profesora -pero no vuele demasiado, que no queremos que tenga una mala caída- con una pequeña sonrisa terminó de hablar, y terminó la clase.
Me quedé mirando el río desde el puente ¿Cómo será caer desde ahí? No deseaba experimentarlo, prefería pensar en otra cosa y ver las aves que volaban de un lado hacia otro. ¿Cómo será volar?
Tenía ganas de darle un golpe en la cara a esa profesora, y no sé exactamente que es lo que tanto me había molestado.
Me quité las zapatillas, medias, el reloj y los lentes, para estar más ligero y poder volar. Comencé a saltar y saltar, sin detenerme, concentrado en mis movimientos, iba alzando los brazos, mis muñecas iban teniendo un movimiento particular, no sentía cansancio en mis piernas, sólo pensaba en que debía seguir y seguir, alcé la mirada y vi el celeste cielo pensando que debía estar ahí.
Realmente necesitaba quitarme todos los problemas de encima, expulsar de una buena vez los prejuicios, y andar libre. Siempre había gente que decía que cosa no era buena y que no debería hacerse, justificaban diciendo que para Dios eso estaría mal, pero estaba harto yo de eso.
Seguía saltando sin parar, moviendo los brazos y muñecas. Repetía en voz baja: "volar, volar, volar, quiero volar".
Y mi cuerpo comenzó a elevarse y realmente volaba.